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martes, 25 de febrero de 2014

Opinión: Los medios de comunicación



                                           DUEÑOS DEL SUBCONSCIENTE

                                          Antonio Viúdez Berbel- 4º E.S.O.-C


                        Verdad universal es que tú, yo y todo el mundo vemos la televisión; unos más que otros, pero al fin y al cabo, nadie se salva.
                        Y es que el ser humano tiene una debilidad enorme (más de una, pero bueno), que es la intolerancia al aburrimiento, la incapacidad para no hacer nada.
                   Esto no se volvería en nuestra contra de no ser porque siempre elegimos  como alternativa a la monotonía, ciertas actividades poco  productivas: un ejemplo, el ya mencionado observar a la “caja tonta”.
                        No hay nada como dejarse caer en el sofá y encender el rectángulo luminoso que todo lo puede. Por poder, es capaz desde manipular nuestras acciones hasta crear necesidades anteriormente inexistentes en nosotros, los espectadores.
                        Paranoia y conspiración aparte, la tele es una forma infalible y sublimizar  de ordenar la sociedad, privándola, aunque parezca paradójico, del conocimiento, ofreciendo a  cambio infinidad de ideas cuya principal meta es inducir al consumismo.
                        Porque somos ovejas y hemos de hacer lo mismo que el resto del rebaño, gracias  a lo cual el infinito círculo consumista nunca cesa de girar.
                      Si vemos comida, nos entra hambre, y tras comer nos tomamos las pastillitas de adelgazar que tanto anuncian. La relación es obvia, y no importa lo que veamos, pues el mensaje será el mismo.
                     De la influencia mediática no escapa nadie, sin duda, pero al menos, seamos conscientes de que somos dueños de nuestra conciencia.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Antonio, aunque no te guste,ahí la tienes publicada.
Mª Ángeles.

Cristina Davó Rubí dijo...

Me parece magnífica tu reflexión, Antonio. Estoy segura de que tú dedicas parte de tu tiempo a otras ocupaciones además de estar embobado ante esa caja... que más que tonta, nos hace tontos a nosotros.