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martes, 14 de julio de 2015

Pasión por los libros



Estrategias para infundir la pasión por los libros


1. Sé un ejemplo
No podemos convencer a nadie de algo si primero, no ofrecemos ejemplo. De nada vale obligar a un niño a leer si nos ve a nosotros frente al portátil o la televisión. Imponer jamás resulta adecuado. Si desde muy pequeños nos ven acompañados por un libro es más probable que se sientan interesados, que te pregunten… que te imiten.

2. Exposición temprana
Aunque no lo creas, los niños entienden mucho más de lo que crees. Antes de empezar a hablar entienden ya infinidad de palabras. Antes de empezar a leer, pueden adquirir muchos otros conocimientos: el lenguaje poético, los juegos de palabras y las rimas, el escuchar historias orales…. En esencia, necesitan ser estimulados. Sentarnos con ellos junto a un libro de cuentos y empezar a leerles será ya un claro incentivo para ellos. Escuchar tu voz, tu entonación, la trama de la historia… son pequeños escalones hasta que su cerebro esté lo bastante maduro como para asentar el proceso lecto-escritor. 
Todo esto se sucede antes de los tres años, momento en que les interesa más la sonoridad que el contenido, pero es muy útil para que vayan interiorizando todo ese lenguaje. El leerles incluso antes de que empiecen a caminar, es increíblemente beneficioso.

3. Organización
Hay que establecer un horario. Los niños necesitan pautas y reglas. Saber cuándo deben hacer determinadas cosas: deberes, meriendas, cenas, momento de ducha, lectura antes de ir a dormir, los videojuegos solo para el fin de semana…. Solo es un ejemplo, pero con ello queremos decirte que las pautas son esenciales para que vayan aprendiendo a gestionar su tiempo, y también a sentirse seguros sabiendo qué esperamos de ellos en cada momento. Y recuerda, la constancia es esencial. Cuando estén relajados, siempre debe “caer” ese capítulo del libro de ayer.

4. Ofrécele libertad de lectura
No le impongas títulos. Atiende cuáles son sus gustos y ofrécele sugerencias. Tampoco te preocupes si se inicia por ejemplo en el mundo de los cómics, son un buen escalón y un gran universo que poder combinar con libros de temática parecida: fantasía, aventuras, ciencia-ficción…
Actúa como guía, pero no le impongas tus gustos, y ten en cuenta también su momento evolutivo. Los niños crecen rápido y, cuando te des cuenta, tendrán nuevas necesidades. Y siempre existe un libro idóneo para cada edad, y para cada momento personal. Sugiere, enseña, comenta… Ten en cuenta también que puedes estimular su placer por leer a través de más medios. Explícale que esa película de vampiros que ha visto en el cine, y que tanto le ha gustado, está basada en un libro, por ejemplo. Qué esa película de Walt Disney, es un buen cuento que poder leer por las noches…

5. Atiende sus preguntas y todas sus palabras
Escucha lo que los más pequeños tengan que decirte. Siempre. En ocasiones apenas tenemos demasiado tiempo por las tardes, cuando ellos vuelven del colegio. Pero ten en cuenta algo, si no respondes sus preguntas, sus ideas o comentarios ahora que son pequeños, llegará un día en que dejen de buscar tu atención o de consultar contigo. Así que no lo dudes, obtén siempre tiempo para ellos.

lunes, 13 de julio de 2015

¿Es así nuestra biblioteca?



      Leer, leer, leer... en nuestra biblioteca, grande o pequeña, tendremos libros como aquí, ¿verdad?


¿Cuántos habremos leído...?

domingo, 12 de julio de 2015

94.000 + 95.000

Avanza el verano, y seguimos sumando visitas...



¿Quién dijo que no llegaríamos a las 100.000 a final de año?

sábado, 11 de julio de 2015

Así viviamos, jugábamos, trabajábamos... (2)

... Y sigue nuestra serie, trabajos y esas maravillosas fuentes...




Y teníamos malos momentos, un grupo de mujeres de luto


viernes, 10 de julio de 2015

Los Buenos Vecinos - Book trailer - Una novela de Julia Pons Montoro

       Hace unas semanas os recomendábamos un nuevo libro, Los buenos vecinos, de Julia Pons Montoro. Ahora aparece este book-trailer para que podáis disfrutar de su contenido, y luego durante todo el verano la posiblidad de comprarlo en vuestra librería y leerlo.
Buena lectura.        

                   

jueves, 9 de julio de 2015

Citas literarias

A veces, como en esta ocasión, bien merece la pena pensar acerca de...

          "No dependas de nadie en este mundo, porque hasta tu propia sombra... te abandona cuando estás en la oscuridad".
                                                                        Proverbio Anónimo 



miércoles, 8 de julio de 2015

Mundo insólito: calor


     Esto es lo que le pasa al cuerpo humano con el calor extremo

      Las olas de calor que afectan muchas regiones del mundo causando miles de muertes y que son producidas por el calentamiento global son muy peligrosas para la salud. ¿Pero qué pasa exactamente en nuestro cuerpo cuando el calor nos agobia? ¿Y qué podemos hacer para evitarlo?.
      Las temperaturas extremas causan estrés en el organismo, cuyo funcionamiento óptimo es entre los 36 y 37,5º C.
Cuando son más altas, el cuerpo se libera del calor principalmente a través del sudor, aunque la respiración y el incremento en el ritmo cardíaco también pueden expulsarlo.
Entre más caliente y más húmedo, más sudor se expele, y esto incrementa el riesgo de deshidratación.
      En situaciones de calor extremo el organismo comienza a luchar para poder enfriarse, lo cual puede dar lugar a espasmos musculares, agotamiento y golpe de calor.
      Este es un trastorno que requiere atención médica de emergencia porque puede generar un daño permanente en órganos vitales e incluso la muerte. 

¿Cuánto es demasiado calor?

La Organización Mundial de la Salud (OMS) afirma que la temperatura ambiente óptima para el organismo es entre 18 y 24º C, cuando el cuerpo se mantiene a unos 36°C-37°C.

Cualquier nivel más elevado provoca que los riesgos para la salud se incrementen.

Si el cuerpo se calienta hasta los 39º C-40º C, el cerebro le dice a los músculos que trabajen menos y comenzamos a sentir fatiga.

Comienzan también a verse afectados los procesos químicos, las células dentro de tu cuerpo se deterioran y hay riesgo de que fallen múltiples órganos.

A esta altura el cuerpo ya ni siquiera puede transpirar porque se detiene el flujo de la sangre hacia la piel, que se siente fría y húmeda.

Estos riesgos están vinculados a la temperatura a la cual está acostumbrado el cuerpo.

Por eso no sorprende que los habitantes de países más calientes puedan enfrentar mejor el aumento de temperaturas.

Precauciones

Los estudios han demostrado que cuando la temperatura ambiente llega a 35º C, y está acompañada de altos niveles de humedad, puede poner en riesgo a la salud.

Si alcanza los 40º C puede ser peligroso incluso con niveles bajos de humedad.

Mucho depende de qué tan vulnerable es la persona.

Los ancianos, bebés, niños pequeños y mujeres embarazadas son los más susceptibles al calor extremo. Pero también las personas con enfermedades crónicas como problemas cardíacos o respiratorios.

Ciertos tipos de medicamentos o infecciones también pueden tener efectos.

Durante las olas de calor se aconseja tomar precauciones, como beber mucha agua, darse una ducha tibia y no helada, evitar el ejercicio intenso, abanicarse el rostro más que otras partes del cuerpo y vestirse adecuadamente con ropas ligeras y claras.

Pero con un calor extremo es esencial buscar un ambiente frío en el cual se pueda reducir artificialmente la temperatura corporal.

      Virginia Murray investigadora de la Agencia de Protección de la Salud (HPA) de Reino Unido, quien ha estudiado el efecto del calor en el cuerpo, afirma: “Lo que es realmente preocupante es cuando el cuerpo no es capaz de enfriarse a sí mismo”.“Eso puede ocurrir si el calor es realmente intenso durante el día y la noche. El cuerpo no tiene oportunidad de deshacerse del calor”.

“En esas circunstancias lo más importante es poder ir a algún lugar para enfriarse. La gente necesita encontrar un área fría en un edificio o algún sitio con aire acondicionado”, explica Murray.

      Cuando las personas no pueden hacer eso, la historia muestra que el calor puede convertirse en un asesino.
Se calcula que la ola de calor que azotó a Europa en 2003, el verano más caliente desde 1500, causó la muerte de más de 70.000 personas en el continente.

       También se dijo que hasta 10.000 personas murieron durante el intenso verano de 1988 en Estados Unidos.
De hecho, de todos los desastres naturales, las temperaturas extremas de calor son uno de los más letales. En total han causado más muertes que las inundaciones, los terremotos y los tornados.
Fuente: BBC