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jueves, 16 de mayo de 2013

Citas literarias

          Hoy volvemos a una nueva cita acerca de los aspectos de la ciencia y a partir de la definición de la R.A.E. os proponemos la siguiente:

ciencia.
(Del lat. scientĭa).1. f.
Conjunto de conocimientos obtenidos mediante la observación y el razonamiento, sistemáticamente estructurados y de los que se deducen principios y leyes generales. 2. f. Saber o erudición. Tener mucha, o poca, ciencia. Ser un pozo de ciencia. Hombre de ciencia y virtud. 3. f. Habilidad, maestría, conjunto de conocimientos en cualquier cosa. La ciencia del caco, del palaciego, del hombre vividor. 4. f. pl. Conjunto de conocimientos relativos a las ciencias exactas, fisicoquímicas y naturales. Facultad de Ciencias, a diferencia de Facultad de Letras.
ficción. 1. f. Género de obras literarias o cinematográficas, cuyo contenido se basa en hipotéticos logros científicos y técnicos del futuro.


          “En lo tocante a la ciencia, la autoridad de un millar no es superior al humilde razonamiento de una sola persona.”

                                          Galileo Galilei (1564-1642) Físico y astrónomo italiano.

miércoles, 15 de mayo de 2013

Pequeños/ grandes lectores (II)

         Una serie de imágenes de nuestros pequeños/ grandes lectores mientras sus compañeros leían y cuando colgaban su poemas en el árbol literario.











martes, 14 de mayo de 2013

Le français à travers les phrases célèbres

      Un martes más, nuestra cita habitual con nuestros clásicos en francés.


   “J’aime recevoir des lettres anonymes parce que je n’ai pas à répondre”.
                                                                    Jean Dutourd (1920-2011)



              (Me gusta recibir cartas anónimas porque no tengo que contestar, traducido por Marta Enciso de Lara 3ºeso-d).

lunes, 13 de mayo de 2013

Nuestras mejores redacciones para el Día del Libro

          Hoy, de nuevo, os presentamos dos muestras de nuestras mejores redacciones para el Día del Libro, las últimas, en esta ocasión son de 4º de E.S.O. y nuestras dos compañeras escriben una historia diferente para que nos aficionemos a la buena lectura.
         Esperamos que os gusten,


LOS LIBROS, ESOS OBJETOS…

                     Marisa Jiménez Pérez 4º E.S.O.-A


                        Los libros, esos objetos tan aparentemente aburridos, sin importancia, que pasan desapercibidos para la mayoría de la gente y que, de alguna manera, están para mí ciegos. No estarán ciegos realmente, pero sí lo están de alma. Solo las personas soñadoras, curiosas, enamoradas…, son las que saben ver y valorar un libro.
                        La mayoría de los jóvenes rechazan la idea de leer un libro sin ni siquiera haberlo intentado nunca, sin conocer lo que esconden sus páginas impresas, que la mayoría creen que no dicen nada, pero que para aquellos que los aprecian lo dicen todo. Además, los libros te dan una amplia gama de temas: cómicos, de aventuras, intrigas, romances… Los lectores tenemos una gran ventaja, como los actores antes un público, y es que, al igual que puedes abrir un libro y empezar a leerlo, puedes cerrarlo y volver a dejarlo en la estantería. No todos los libros nos van a gustar, es más, eso es imposible, pero igual que unos no nos gustarán, otros nos harán reír, llorar, soñar y vivir en otros lugares  y tiempos, porque los libros son mundos, mundos totalmente diferentes al nuestro, aquellos a los que solo podríamos acceder a través de esas páginas.
                        Para mí los libros que reposan en mi estantería son mis tesoros. Ellos han sido unos de los pocos que han conseguido hacerme reír, pensar, llorar, sufrir, viajar en el tiempo, soñar con seres increíbles, transportarme a lugares lejanos y mundos llenos de magia. No conozco una sensación tan agradable como sentirme identificada con un personaje o que se me acelera el corazón durante una batalla de aquellos lugares lejanos.
                        Sí, son auténticos tesoros llenos de vida, sentimientos y emociones, y de los que los lectores formamos parte mientras navegamos por sus páginas. Sé que no voy a vivir una sola vida, sino que tengo tantas  como libros he soñado, porque esos personajes que me han hecho pensar y ser, incluso, un poco mejor, esos mundos y sentimientos están y estarán vivos en mi corazón por siempre.
                     

    

MI GUSTO POR LOS LIBROS

Mari Carmen Navarrete 4º E.S.O.-A


                 Mi gusto por los libros y la buena lectura en general llevo arrastrándolo conmigo desde  que tenía casi cuatro años. A esa edad recuerdo que mi padre pareció decidir que yo era capaz de entender ese laberinto de letras  negras y pequeñas que se parecían a insectos negros sobre el papel blanco, que a mí me encantaba seguir con mis deditos cada vez que alguien se dejaba un libro abierto sobre la mesa, como si así pudiese descifrar  lo que decían sin saber siquiera como empezar a leer. Recuerdo, también, que alguien solía venir corriendo y me lo quitaba de las manos a traición, mientras decía: “No, Mari carmen, todavía eres muy pequeña para aprender a leer; y, además, puedes romper el libro”. Esa dichosa frasecita se me quedó grabada a fuego. Hasta que una noche, al acostarme, mi padre salió de mi habitación sin apagar la luz y al momento siguiente volvió del salón con un libro gordo y muy brillante en las manos (yo pude verlo desde mi cama, pero nunca sospeché que fuese para mí). Volvió a entrar en mi habitación, se sentó en mi cama y se lo puso en las rodillas. La portada era preciosa, de un azul  tan brillante  que no pude evitar burlarme en mi fuero interno del descaro con el que el mar parecía presumir de su color, con miles de personajes dibujados al detalle, con vivos colores, y un título enorme de grandes letras doradas en el que, con el tiempo, aprendí que se leía; “Cuentos escogidos”.
                        No hace falta que diga que cada noche me iba a la cama con el buen sabor de boca que deja una historia completamente nueva para un niño. Al principio, la voz de mi padre susurrándome personajes y escenas era todo cuanto necesitaba para ver “cuadros en el aire”. Era el narrador perfecto. Hasta que un día, más concretamente al acabar mi Primera Cartilla, descubrí que mi propia voz también parecía poseer esa misma “magia2 y empecé a buscar aquel libro en mi estantería, en ocasiones, durante el día, siempre que tocaba repasar la cartilla. El trato era, una página de la cartilla y otra del libro. La verdad es que no sabría decir cuándo ni cómo sucedió, pero un día, finalmente y casi sin darme cuenta, mi lengua se volvió rápida, viva… Tomaba las palabras escritas, las ocupaba y las volvía  a soltar. Todo a una velocidad increíble, pero no por eso exenta  de suavidad y cariño. Yo creo que las moldeaba y les daba un sentido, así tú mismo sabía cómo dárselo, también.
                        Por eso le debo mi pasión por los libros a mi padre, y eso es algo que voy a agradecerle siempre…. Claro, entre otras muchas cosas.

domingo, 12 de mayo de 2013

25.000 visitas


          Gracias a todos los amigos que, a diario, nos visitan de una y otra parte del mundo, haciendo que este blog educativo se difunda por aquellos lugares que hablan y viven el español. Ayer, a media tarde, llegábamos a las 25.000 visitas que es un número nada despreciable y que desde aquí mismo agradecemos a nuestros seguidores.
          Os dejamos dos patallazos para que veáis el momento y, sobre todo, de donde proceden esas visitas. Seguiremos aportando nuevas páginas que ofrezcan lo mejor de nuestros contenidos.








         Gracias a todos.

sábado, 11 de mayo de 2013

Calendario literario

          Tal día como hoy, Camilo José Cela, hubiera cumplido 97 años.

      Camilo José Cela (1916-2002) ha sido uno de los grandes escritores españoles del siglo xx. Autor de novelas determinantes en la evolución de la narrativa española como La familia de Pascual Duarte o La colmena, narrador de viajes, investigador y experimentador con el idioma, Cela ha merecido galardones del ámbito hispánico como el Premio Cervantes (1995), o del internacional como el Nobel de literatura (1989).



Según Darío Villanueva,
Camilo José Cela, es el más representativo de los escritores que apuntaban ya cuando el comienzo de la Guerra Civil de 1936 y auténtico motor de la recuperación de nuestra mejor línea novelística a partir de su obra La familia de Pascual Duarte (1942), siempre me ha parecido que la Academia sueca quiso reconocer a su vez el arte insólito de un novelista que desde su verdad de ibero hablaba de un país peregrino que cada vez deja más de serlo (y acaso no podría ser de otra forma): la España de más rabiar, por citar de nuevo el poema titulado precisamente «Camilo José Cela», escrito por Gabriel Celaya, a quien nuestro nobel convirtió en personaje de su libro viajero Del Miño al Bidasoa (1952).
Siempre fiel a su convicción de que «la literatura no es más que una mantenida pelea con la literatura», así formulada cuando la presentación en Barcelona, allá por 1973, de una de sus obras más inquietantes e imprescindibles, Oficio de tinieblas 5, Cela estuvo en la brecha de los cuatro momentos capitales de nuestra novelística a partir de la posguerra —la recuperación del realismo tremendista, la novela social, el experimentalismo y el discurso de la posmodernidad—, siempre rompiendo con lo estereotipado y abriendo caminos que otros seguirían después. Pero también fue él quien mejor supo conectar con la tradición narrativa precedente —siempre discontinua en España, y gravemente perjudicada por la ruptura resultante de la Guerra Civil—, actualizándola a la luz de los intentos renovadores del género producidos en Europa y América desde el principio del siglo xx.
Basta recordar, a este respecto, otros títulos de Camilo José Cela como La colmena (1951), Vísperas, festividad y octava de San Camilo del año 1936 en Madrid (1969), Mazurca para dos muertos (1983) o Madera de boj (1999).
Ser escritor hasta sus últimas consecuencias implicaba, para Camilo José Cela, un completo haz de responsabilidades: desde el denodado esfuerzo por dominar el idioma hasta la hábil administración de una presencia social. Pero lo verdaderamente destacable de nuestro premio Nobel es que haya ido dejando testimonio de sus meditaciones sobre todos y cada uno de los aspectos que confluían sobre su vocación y su ejercicio profesional, que tan gallardamente defendió para sí mismo y para sus colegas del papel y la pluma.

viernes, 10 de mayo de 2013

Nuestras mejores redacciones para el Día del Libro

          Hoy, de nuevo, os presentamos dos muestras de nuestras mejores redacciones para el Día del Libro, en esta ocasión son de 1º de E.S.O. y nuestras dos compañeras escriben una historia diferente para que nos aficionemos a la lectura.
         Esperamos que os gusten.



EL LIBRO
                             Andrea Segura Navarro-1º E.S.O.-D

                        Se dice que un libro es un conjunto de hojas escritas, encuadernadas y con dos tapas, pero un libro es mucho más para quien sabe disfrutarlo.
                        Es la obra de un autor, es un objeto de gran valía, no solo un montón de páginas escritas; es un puente que te acerca a otras orillas, y una vez instalado te hace soñar, imaginar, aprender, y sobre todo crecer como persona.
                        Hay libros para todas las edades, personalidades e ideologías, y sobre una amplia variedad de temas y en ellos encontramos una cultura que nos proporcionan las novelas y cuentos, la poesía y el teatro, incluso arte, medicina, ciencia que, sin lugar a dudas, nos despiertan nuestros sentimientos.
                        Los libros hay que recordarlos, volviéndolos a leer años después. Así entenderemos mejor lo que han pretendido contar. También debemos aprender el nombre del autor porque cada libro suyo te transmite algo de su sabiduría y de su forma de ser, de su cultura e imaginación. Además, leer te permite ampliar tu vocabulario considerablemente y así cometer menos faltas de ortografía. Junto con todo esto, te puede expresar con mayor fluidez y confianza con los demás.
                        Un libro, en pocas palabras más, es una fuente de imaginación, reflexión y aprendizaje.




                                    UN LIBRO DIFERENTE

                        Cristina Oro Fornes 1º E.S.O.-D

                        Un día fui a la biblioteca con un amigo a hacer un trabajo y, buscando algunos libros por las estanterías, encontré el libro perfecto. Era grueso y con aspecto de ser muy antiguo. En sus tapas, llenas de polvo, se dibujaban unos signos extraños. Parecía que hubiesen pasado siglos sin que nadie cogiera aquel libro. Al abrirlo descubrí que se trataba de una novela cuyo título era, Hora de aventuras. Apenas pase´algunas páginas, tuve que reconocer que el argumento me atrapó. Y, sin pensarlo dos veces, corrí a enseñárselo a mi amigo Diego.
                        —¡Mira…! ¿No es maravilloso? —dije a Diego, refiriéndome al libro.
                        —¡Ya lo creo —contestó, mi amigo. ¡Un original de Batman!
                        —¿De qué estás hablando? —pregunté extrañada.
                        —Del cómic que llevas en la mano. ¿De qué estás hablando tú? —insistió, mi amigo.
                        Y luego me miró como si estuviera hablando con una loca.
                        —¿Un cómic…? No deberías ir al oculista…
                        —¿Yo? ¿Pero sabes lo que est…? —volvió a decir.
                        En ese instante, don Pedro, el bibliotecario, se acercó rápidamente a nosotros.
                        —¡Eh..., vosotros! ¡Venid aquí!
                        —¡Yo no he hecho nada…! Estamos haciendo un trabajo, y nada más —apuntó Diego, algo asustado, mientras yo observaba la escena y empezaba a sonreír.
                        —No os preocupéis, solo quiero hablaros de ese magnífico ejemplar que tienes en las manos.
                        —¡Ja…!, te dije que era un libro extraño.
                        —Pero si es un cómic… —volvió a repetir, Diego.
                        —Es un libro, y también un cómic.
                        —¿Cómo…? —dijimos a coro.
                        A continuación, le seguimos hasta una sala algo rara, una especie de laboratorio. Pero, ¿qué pintaba un laboratorio en una biblioteca de un pueblo como este?
                        Nos explicó que aquello no era un libro cualquiera. Era… algo distinto, peculiar, diferente. Era, tremendamente, especial porque cada uno podía ver el libro de la manera que uno quisiera, tanto como si se tratase de una gran antigüedad con ojos de aventurero como un atrevido entusiasta del cómic.
                        —Chicos, confío en vosotros. ¿Qué os parece si me ayudáis con todo esto?
                        —¿Bromea…?
                        —¡Claro que sí! —dije llena de entusiasmo.
                        —Presiento que esto es el comienzo de una gran aventura —aseguró Diego.
                        —Como lo de nuestro libro-cómic.
                        —Sí, pero esta vez de verdad.